El Gran Premio de Canadá arrancó de una manera más que complicada para Franco Colapinto. En un fin de semana con formato Sprint (lo que reduce drásticamente el margen de error en pista), el piloto argentino sufrió un revés durísimo en el arranque de la primera y única práctica libre (FP1) en el circuito Gilles Villeneuve: su Alpine A526 acusó una falla de manera repentina y lo dejó sin chances de sumar kilómetros de cara a la clasificación.

La frustración se instaló temprano en el box de la escudería francesa. Colapinto se encontraba en plena tarea de calentamiento de neumáticos en los primeros minutos de la sesión cuando el monoplaza experimentó una abrupta merma de potencia. "Mi acelerador no está funcionando", fue el tajante y preocupante mensaje que el bonaerense le transmitió a sus ingenieros a través de la radio del equipo.

A partir de ese instante, las imágenes de la transmisión oficial reflejaron el dramatismo de la situación. El coche número 43 avanzó de forma agónica y a muy baja velocidad en el último sector del trazado, bordeando el tradicional e imponente "Muro de los Campeones", mientras el resto de los competidores comenzaba a buscar sus primeros registros rápidos. Colapinto logró meter el Alpine en la calle de boxes prácticamente con el impulso restante, deteniéndose unos metros antes de su posición habitual, lo que obligó a los mecánicos a salir corriendo para empujarlo hasta el garaje.

Trabajo contrarreloj y preocupación de cara a la Qualy

La gravedad del asunto se confirmó pocos minutos después, cuando los técnicos de Alpine comenzaron a desmontar por completo la carrocería del monoplaza, dando por finalizado el viernes de entrenamientos para el argentino. A través de un breve comunicado oficial, la escudería confirmó los peores presagios: "Franco no pudo marcar un tiempo y quedó fuera de pista con un problema eléctrico sospechoso".

Este contratiempo representa un dolor de cabeza gigante para Colapinto en Montreal. Al tratarse de una fecha con carrera Sprint, la FP1 era la única ventana disponible para poner a punto el coche y conocer los límites del exigente trazado semipermanente. Sin una sola vuelta lanzada en su haber, el piloto argentino deberá saltar directamente a la clasificación de la Sprint sin referencias lógicas en su tablero.

Ahora, los mecánicos de Alpine juegan su propio campeonato contra el reloj. El objetivo es detectar el origen exacto de la falla eléctrica y rearmar el vehículo a tiempo para la tanda clasificatoria, cuyo inicio está pactado desde las 17.30; de lo contrario, el fin de semana del argentino en territorio canadiense quedará severamente condicionado desde el fondo de la grilla.